miércoles, 15 de abril de 2009

CINE ARTE... What the hell is that?

El concepto cine arte evoca en mi una dicotómica contradicción: la expresión en si resulta redundante (como decir literatura arte, fotografía arte) , dado que el mismo termino es el que encierra en su esencia aquel “apellido”; también, puede entenderse que no todas las producciones cinematográficas poseen un quid artístico, o bien no cumplen con los requisitos de cine como séptimo arte, que debe ser, lo que no siempre logra satisfacerse. Empero, en dicho examen, no existe un criterio objetivo que permita concluir cuando se cumplirían o no con las exigidas condiciones que elevarían a una cinta al pedestal de arte. Es mas, la subjetividad reina en aquella faena, dificultando de sobremanera la meta.

Los siguientes, son factores que determinan cual es o bien cuando se esta en presencia de “cine arte”, según un artículo que leí en El Mercurio del 21 de diciembre del año pasado, características que resumí de la siguiente forma:

  1. Reflejo intimo y personal del director;
  2. Barata o de bajo presupuesto;
  3. Exhibidos en cines o salas de mediana o mala calidad;
  4. Mala producción (imagen, sonido);
  5. Cine mudo, cintas clásicas o francesas;
  6. Que hacen sentir bien al espectador;
  7. Antiguamente, las que no seguían el circuito comercial y accedían muy pocos (autodenominados, grupo de “elite” y llamados comúnmente snobs v.i.p.);
  8. Cine Independiente.

Criticas:

  1. Se supone que toda obra plasma una interpretación, materializa una idea, que emana de su autor. Erigir este como requisito de cine arte, equivaldría decir que todas las cintas lo serian, porque, en rigor, todas son expresión o son el resultado de un trabajo en donde prima el criterio individual de quien la dirige, quedando revestida con su sello particular e intimo. Zanjar cuando es o no labor intima seria pretender probar empíricamente la existencia de dios.
  2. De ser así, el concepto englobaría películas como “El Mariachi” de Robert Rodríguez o “Mal Gusto”, de Peter “Tolkien” Jackson, cuestión que resulta a todas luces una aberración. Podrían ser catalogadas de cine independiente, pero ese aspecto lo veremos más adelante.
  3. Idea fácilmente refutable y lleva afirmar disparates, como concluir que los pueblos o ciudades pequeñas (sin Cinemark o Hoyts) rebozan de cine arte. La antigüedad y/o mala infraestructura del espacio de exhibición nada tiene que ver con la calidad de la película. En las grandes ciudades, dichos espacios cuchitrilezcos son destinados a cintas porno de corte heterosexual, gay, soft o hardcore, o desviaciones sexuales en general (zoofilia, coprofilia, etc.). Demás, esta decir que estos últimos no son cine arte. En definitiva, este tercer punto lo califico como factor externo que habita en el suburbio del concepto, por ende, inconsiderable.
  4. Siempre me han causado risa las cintas como “Tomates Asesinos” (más cuando supe que en una de ellas –el retorno de los tomates asesinos-actuó en sus inicios el mismísimo George Clooney), “El Loco de la Motosierra”, o cualquiera que haya facturado Ed Word, particularmente por su patética calidad técnica y efectos especiales tercermundistas. Ello, sin embargo, no importa una regla sine qua non del cine arte.
  5. A pesar de considerar la idea de “nostálgicamente romántica”, es el peor error en cuanto a restringir la categorización a parámetros sin una debida justificación lógica, como la nacionalidad del cineasta o uno en particular, sea este John Ford, Jean Jacques Annoud o Lars Von Trier; o bien a un estilo de cine pretérito, como el mudo, al que deberíamos considerar como un tipo de cine arte extinto. En cuanto a los clásicos, los asociamos de inmediato con las cintas antiguas, que viven en el inconciente colectivo del publico y que son de gusto masivo. Siendo así, representantes del cine arte los serían varios íconos de la ciencia ficción por ejemplo Superman, Star Wars o El Planeta de los Simios; o bien las lacrimógenas y cebollísticas Casablanca, Lo que el Viento se Llevó, Que bello es vivir; o aquellas que nos transportan a la inocencia, como Bambi, El Mago de Oz, o La Historia Sin Fin. Algunos las llamarían películas de culto, a fin de diferenciarlas de los clásicos, opinión que no comparto, dado que significan o apuntan exactamente hacia una misma idea.
  6. Este es el factor más difuso, rebatible y que cae por su propio peso.
  7. Factor que ya esta fuera de todo curso legal, atendida la globalización y el fácil acceso vía Internet, tanto respecto de la misma cinta como de información relativa a director, puesta en escena, sus protagonistas, anécdotas, etc. Por tanto, ya no puede hablarse de privilegiados, sino que de “ignorancia inexcusable”.
  8. Conforme la madre encíclica Wiki, cine independiente se refiere a aquella película “que ha sido producida fuera de los grandes estudios cinematográficos y, en Estados Unidos, principalmente con personal no afiliado al sindicato” o bien se trata de una “producción de bajo presupuesto de una productora pequeña”. Lo que me llamó inmediatamente la atención de las definiciones fue la falta de referencia a Hollywood, que es donde directamente apuntan sus dardos, dada la mención a Estados Unidos, con lo que, además (estimo) se vuelve a encasillar un concepto genérico. Se diría entonces que las producciones del resto del mundo son todas independientes, cumpliéndose los demás requerimientos. En cuanto a la condición “personal no afiliado al sindicato”, me causa por lo menos risa y me llama al sin sentido. El tema no pasa por un fascismo celuloidal, sino por una libertad idearia de la cinta, que esta logre escapar del encuadrado modelo Hollywoodense y que pueda volar y explotar en originalidad, dar otro enfoque y perspectiva, que pueda desprenderse del obligatorio final feliz, la lagrima facil, de los malos malos y buenos buenos, de las historias repetidas o remakes.

Bueno, eso es todo, y espero comprendan mi humilde opinión, hasta la próxima.

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