viernes, 28 de noviembre de 2008

GUIA - RAZON - FIN

H.A.J.S.

Saliendo de la casa se percato que no llevaba su reloj, pero no le dio importancia, siguiendo el trayecto a su trabajo. El camino le recordaba aquel sueño repetitivo desde hacia una década en el que había visto el accidente y muerte de una pequeña. Sacudió su cabeza como pretendiendo retirar de su cabeza aquel pensamiento que le turbaba, sin razón. Vuelto en si, saco las llaves y encendió el vehículo. Ya arriba se da cuenta que los vidrios, en el estado en que estaban, empañados con la niebla reinante, le impedirían ver adecuadamente el camino, pero no tenia nada a mano, salvo su pañuelo fino, que hasta sus iniciales tenía. Limpió el parabrisas e inicio el trayecto a casa, lanzando el pañuelo que muy maltrecho de agua y lodo había quedado tras haber cumplido su cometido. Pero aquel pensamiento seguía allí, no se iba. Detuvo el vehiculo a una orilla del camino, se bajo, y apoyando su espalda al costado de aquel, comenzó a deleitar su visión mirando las estrellas, lo único que le podía dar tranquilidad en esos instantes y su imaginación voló… escuchaba arpas y voces angelicales al compás, en sensación de profundidad y el sabor fresco de la madrugada. Suena de pronto su teléfono y la noticia dada lo destruyo: su madre moría y debía estar a su lado, como fuese. Arranco el vehiculo y salió disparando como un demonio. El camino se hacia difícil, cuando el control perdió y la oscuridad vino a sus ojos. Unos pocos destellos como relámpagos veía, a lo lejos, en medio de la abovedada penumbra. Pensó de pronto en su madre, y una pena le invadió y sus ojos se hicieron un mar. Sentía en leve olor familiar pero no lograba fijar la vista convertida ya en un calidoscopio, ciego e inundado de soledad. Sintió una pequeña mano que le tranquilizaba y le recorría el rostro secando su tristeza… era la de una pequeña, quien le enjuagaba el tormento y le hablaba apaciblemente, logrando calmarlo. “Te dejare hasta donde debo, yo me quedo, para ayudar al errante”. Tomo su mano y le encamino hacia el fondo de aquel lugar, ya sin tiempo ni preocupación. Y allí le hablo la voz del origen, que lo elevo y hablo a su saber, y ya nada quedo sin respuesta. En sus ojos, la paz y el calor de su madre lo cobijo para siempre.
Afuera, la luz ovalada circunvalaba y los hombres de autoridad con gorra negra y los de blanco con cruces rojas dominaban el sitio, tratando de sacar el cuerpo que el alma había abandonado, desde el desecho carro. En su faz, la tranquilidad y en su mano, el pañuelo bordado por su madre.

BOTELLA

H.A.J.S.

Se miraba las manos que negras la tenia de tanto apoyarlas al suelo, en que estaba arrojada su existencia de la que ya había perdido toda gana, balanceando de vez en cuando la botella de licor que llena estaba con casi toda la vida absorbida de aquel infeliz, mientras le veía el fondo, rogando porque apareciese alguna gota milagrosa de brebaje embriagador, para así evitar la claustrofóbica lucidez consigo mismo. De pronto queda fija su atención en un insecto que de improviso se le metió al transparente envase, obsesionándolo por un momento sus pequeñas patas que rápidamente recorrieron gran trecho de este. Seguramente le recordó la araña gigante que lo persigue de vez en cuando, mientras corre por el valle malezoso, en oscuridad casi absoluta que tan absorbente llega a ser que la siente como una presencia que lo abraza e impide avanzar, coludida con el hambriento insecto. El ruido de un vehiculo golpea lo absorto que estaba. Lo sigue con la vista hasta que termina la sinuosa curva en que el camino de tierra se pierde. Remembranzas vienen nuevamente… esta vez, sobre su pequeño hijo, que en su infancia dejo de ver y que ahora era adulto. Hurgueteó en su memoria varias veces pero fue imposible… había perdido el recuerdo de su diminuto rostro. Con suerte reparaba en el nombre, solo porque era el mismo al suyo. A su mujer si que la guardaba en su memoria, claro que lo mas vivido eran las discusiones y golpizas que le propinaba, mientras le gritaba que no se entrometiera en sus cosas. Hasta a la casa abarrotada fue a parar la ultima vez que lo hizo, lugar donde, de vez en vez, retorna por culpa de su vicio. Llora en vano, en silencio y hacia dentro, para no despertar la curiosidad del resto de los espectros que por ahí deambulan y ven pasar la vida como el, queriendo que termine pronto, aburridos de existir, guiñándole el ojo a la muerte, en el abismo ahogado de su botella.

martes, 4 de noviembre de 2008

La Leyenda del Perro Buceador

H.A.J.S.

En tiempos indeterminados se contaba la historia de un perro, líder de una gran jauría que dominaba los pielagos de todo el litoral, las hondonadas abundantes de alimento y las cavernas de la baja montaña, de donde acostumbraba observar durante el crepúsculo, sentado sobre la gran roca, toda la extensión de sus dominios, flanqueado en la base del peñasco por un grupo incalculable de canes, que seguían su voluntad sin cuestionamiento alguno, fieles e incondicionales hasta la muerte.
Cuenta la leyenda que el gran territorio del perro líder fue azotado por una cruenta hambruna que extermino a los pocos enemigos que el gran líder tenia y que habitaban los suburbios de su reino. Así fueron cayendo, uno a uno… el zorro, el puma y el cóndor. Finalmente, las garras de la muerte comenzaron a arañar los cuerpos famélicos del grupo canino, que hasta los alacranes y la escasa vegetación tuvieron que convertirse en su menú de emergencia.
Una tarde en que el hambre obnubilaba el sentido común y los espejismos se formaban hasta sobre la superficie del mar, el líder y su manada encontrábanse apostados en la rivera, entregados a la suerte y friéndose lentamente al sol.
La desesperación de un momento a otro empezó a cundir en el grupo. De pronto, uno de los perros soldado se arrojo de improviso al mar. A nado, surco rápidamente la primera parte de la costa. Su destino: el pelicano, que acostumbraba sentarse a la orilla de la regordeta boya granate. En aceleración constante, el can se impulso dando un pequeño salto en coordinación perfecta con sus fauces abiertas en dirección al cuello emplumado. Pero en reacción rápida como la del destello, el pelicano levanto vuelo sobre sí, un par de metros. Habiendo pasado el peligro, se posó en el mismo lugar, casi impertérrito y en actitud desafiante. La afrenta no paso desapercibida, y otro fue en busca de la esquiva presa, a fin de recuperar la honra mancillada. Pero este ni siquiera logro llegar al ave, devolviéndose casi medio muerto por el esfuerzo, debiendo ser rescatado. El frío empezó a curtir los rostros moribundos, mojados y enjutos de la manada, cuya moral desparecía junto con el sol, que a mitad del océano hallábase.
De pronto, desde lo alto de la gran roca, el perro líder lanzo un gran aullido que retumbo en la hondonada, creando un gran eco en las profundas cavernas hogar de la manada, y que recorrió todo el piélago, inundando de desconcierto y luego de esperanza y orgullo al resto de los de su raza. De un gran salto avanzó hasta la parte mas septentrional de la rivera, muy lejana al lugar donde estaban sus hermanos, invisible a los ojos del pelicano, cuya visión era entorpecida por grandes peñascos volcánicos. Así, el líder avanzo como un rayo sobre el ya ennegrecido mar, y antes de quedar a la vista de la escurridiza ave, se sumergió, perdiéndose en lo absoluto. El tiempo transcurría, el sol ya se hundía en el horizonte, y el líder no aparecía por ningún lado. Asustados, el resto comenzó una búsqueda intensa por la costa, sin resultados… cuando de pronto, el ruido de una gran ave se escucho a lo lejos, acallada inmediatamente, como si de pronto sin razón aparente, hubiese enmudecido. La consternación cundió en el grupo, más si el sol habíase ido a dormir y una brisa infernal arreciaba sin piedad en la incipiente noche. Una gran pena reinaba en los corazones de la manada, que ya sus pasos dirigía devuelta a la gran caverna y al trono vacío, cuando de súbito volvieron sus ojos al mar estrellado, que una gran erupción había lanzado al cielo… el gran líder había retornado, con su piel azabache brillante bajo la luz lunar, junto a la presa, cuyo cuello inerte bamboleaba golpeando el pecho orgulloso del can, quien lanzó el cuerpo del plumífero, en medio de la jauría reunida en circulo, adorando al ídolo viviente, convirtiéndose en la gran cena, que hasta hoy se recuerda, hecha en honor de la gran hazaña del perro buceador.

lunes, 20 de octubre de 2008

Breve analogía entre la Licantropia y la Melancolía Amorosa

Elucubraciones de Adso de Melk

Me enteré también, por una frase de Santa Hildegarda, de que el humor melancólico que había sentido durante el día, y que había atribuido a un dulce sentimiento de pena por la ausencia de la muchacha, se parece peligrosamente al sentimiento que experimenta quien se aparta del estado armónico y perfecto que distingue la vida del hombre en el paraíso, y de que esa melancolía «nigra et amara» (negra y amarga) se debe al soplo de la serpiente y a la influencia del diablo.
Idea compartida también por ciertos autores infieles de no menor sabiduría, pues tropecé con las líneas atribuidas a Abu Bakr-Muharnmad Ibn Zaka-riyya Ar-Razi, quien, en un Liber continens (Libro Continente, o compendio sobre enfermedades), identifica la melancolía amorosa con la licantropía, en la que el enfermo se comporta como un lobo. Al leer su descripción se me hizo un nudo en la garganta: primero se altera el aspecto externo de los amantes, la vista se les debilita, los ojos se hunden y se quedan sin lágrimas, la lengua se les va secando y se cubre de pústulas, el cuerpo también se les seca y siempre tienen sed. A esas alturas pasan el día tendidos boca abajo, con el rostro y los tobillos cubiertos de marcas semejantes a mordeduras de perro, y lo último es que vagan de noche por los cementerios, como lobos.

martes, 14 de octubre de 2008

Valor/Antivalor: Colisión con resultados inesperados

LA ESCUELA DEL HAMBRE
Anónimo Japonés


Un campesino que no tenía con qué alimentar a su familla se acuerda de la costumbre que promete una fuerte recompensa al que sea capaz de desafiar y vencer al maestro de una escuela de sable.
Aunque no había tocado un arma en su vida, el campesino desafía al maestro más famoso de la región. El día fijado, delante de un publico numeroso, los dos hombres se enfrentan. El campesino, sin mostrarse nada impresionado por la reputación de su adversario, lo espera a pie firme, mientras que el maestro de sable estaba un poco turbado por tal determinación.
"¿Quién será este hombre?", piensa. "Jamás ningún villano hubiera tenido el valor de desafiarme. ¿No será una trampa de mis enemigos?"

El campesino, acuciado por el hambre, se adelanta resueltamente hacia su rival. El Maestro duda, desconcertado por la total ausencia de técnica de su adversario. Finalmente, retrocede movido por el miedo. Antes incluso del primer asalto, el maestro siente que será vencido. Baja su sable y dice:

-Usted es el vencedor. Por primera vez en mi vida he sido abatido. Entre todas las escuelas de sable, la mía es la más renombrada. Es conocida con el nombre de "La que en un solo gesto lleva diez mil golpes". ¿Puedo preguntarle, respetuosamente, el nombre de su escuela?

-La escuela del hambre -responde el campesino.

*Llama la atención en esta historia el choque Valor-Antivalor, más allá de la moraleja básica y más que obvia proporcionada.

El campesino hambriento, si bien movido por el amor, el hambre y la desesperación, no repara en su "IMPRUDENCIA"; ambiciona un fin valiéndose de un medio cuasi-utópico, quizá pretendiendo seducir a la suerte, o que un acaso milagroso le tiendise la mano. Por ende, el objetivo loable del campesino se desvirtua, permitiendo la primacia del disvalor.

En frente tenemos el valor encarnado, propio de los años de expertiz y sabiduría del maestro, de ahi el adagio "más sabe el Diablo, que por viejo que por Diablo"... su "PRUDENCIA", que lo abstuvo del obvio accionar, esto es, combatir al campesino, curvando el curso normal de los acontecimientos.

De esta manera, prefirió ser el instrumento del valor antes que el de sus posibles enemigos, inexistentes en el cuento. Empero, su valor tuvo un insospechado resultado... ser el milagro que esperaba el campesino.

viernes, 10 de octubre de 2008

¿QUIEN PONE LOS LIMITES?

LOS BRAHMANES Y EL LEÓN
Anónimo Hindú
Panchatantra, Siglo II A.C.

En cierto pueblo había cuatro brahmanes que eran amigos. Tres habían alcanzado el confín de cuanto los hombres pueden saber, pero les faltaba cordura. El otro desdeñaba el saber; sólo tenía cordura. Un día se reunieron. ¿De qué sirven las prendas, dijeron, si no viajamos, si no logramos el favor de los reyes, si no ganamos dinero? Ante todo, viajemos.
Pero cuando habían recorrido un trecho, dijo el mayor:
-Uno de nosotros, el cuarto, es un simple, que no tiene más que cordura. Sin el saber, con mera cordura, nadie obtiene el favor de los reyes. Por consiguiente, no compartiremos con él nuestras ganancias. Que se vuelva a su casa.
El segundo dijo:
-Mi inteligente amigo, careces de sabiduría. Vuelve a tu casa.
El tercero dijo:
-Esta no es manera de proceder. Desde chicos hemos jugado juntos. Ven, mi noble amigo. Tú tendrás tu parte en nuestras ganancias.
Siguieron su camino y en un bosque hallaron los huesos de un león. Uno de ellos dijo:
-Buena ocasión para ejercitar nuestros conocimientos. Aquí hay un animal muerto; resucitémoslo.
El primero dijo:
-Sé componer el esqueleto.
El segundo dijo:
-Puedo suministrar la piel, la carne y la sangre.
El tercero dijo:
-Sé darle vida.
El primero compuso el esqueleto, el segundo suministró la piel, la carne y la sangre. El ter-cero se disponía a infundir la vida, cuando el hombre cuerdo observó:
-Es un león. Si lo resucitan, nos va a matar a todos.
-Eres muy simple -dijo el otro-. No seré yo el que frustre la labor de la sabiduría.
-En tal caso -respondió el hombre cuerdo- aguarda que me suba a este árbol.
Cuando lo hubo hecho, resucitaron al león; éste se levantó y mató a los tres. El hombre cuerdo esperó a que se alejara el león para bajar del árbol y volver a su casa.

*La primera vez que lo lei, fue en su version "occidentalizada", llamada "El León Biónico", escrita por Floridor Pérez. La sensación inmediata que me genero fue de angustia, ello influenciado por los medios, donde se proyectaban a menudo imagenes del hongo atomico, dejando en el imaginario colectivo la idea de negatividad de la inventiva humana, mas que sus beneficios.
Bueno mas alla de eso, el segundo analisis que hice, me dejo perplejo... claramente se ve a los sabios y al cuerdo movidos por el dinero, fama y reconocimiento. O sea, jamas al cuerdo se le paso siquiera por la mente las implicancias de jugar a ser dios, sino se preocupo de su integridad. Por tanto, más que cordura, su decision expresa el instinto de supervivencia. Si la estimamos cordura, esta seria de caracter netamente individualista, de ahi lo reducido de su alcance. Pero si estimamos que importa real cordura a la segunda idea (hombre-dios), en carácter general ¿podria haberla concluido el brahman cuerdo?. Siendo su materialismo el movil del viaje emprendido, deberiamos concluir que no, y que solo se habria preocupado en torno a los beneficios economicos, generando de alli una preocupación por la integridad del resto, compelido basicamente por un vil y fribolo quid.

En consecuencia, la moraleja que se desprende de esta cuento, es bastante difusa y contradictoria, entre el preambulo y el desenlace, ya que las conclusiones que inmediatamente surgen (soberbia humana causa de su fin) chocan con el propósito que mueve a sus personajes, todos carentes de moral.

jueves, 9 de octubre de 2008

DO THE EVOLUTION

LA MITAD DE UNA MANTA
Anónimo Irlandés

En una humilde casa vivía un hombre, su mujer, su padre y su hijo, que todavía era un bebé. El viejo padre no servía para nada. Estaba demasiado débil para trabajar. Comía y fumaba sentado de la puerta.
Entonces el hombre decidió sacarlo de la casa, dejarlo tirado a su suerte en las calles, como a veces se hacía, en las época más duras, con las bocas inútiles.
La esposa intentó interceder en favor del anciano, pero fue en vano.
-Como mínimo dale una manta -dijo ella.
-No. Le daré la mitad de una manta. Eso es suficiente.
La esposa le suplicó. Finalmente consiguió convencerlo para que le diese la manta entera.

De repente, en el momento en que el viejo estaba a punto de salir llorando de la casa, se oyó la voz del bebé en la cuna. Y el bebé le decía a su padre:

-¡No! ¡No le des la manta entera! Dale sólo la mitad.
-¿Por qué? -preguntó el padre anonadado, acercándose a la cuna.
-Porque -contestó el bebé- yo necesitaré la otra mitad
para dártela el día que te eche de aquí.

* Este cuento me hizo recordar inmediatamente una frase del tema "Do the Evolution" / "Haz la Evolución", del grupo estadounidense Pearl Jam...
parafraseando dice:
"puedo matar porque creo en Dios"...
"Soy un ladrón, un mentiroso esa es mi iglesia, y canto en el coro: aleluya, aleluya!!!"...
Algunos podrían discutir que esto no importa evolucion, pero en realidad si que lo es; los cambios culturales, la adecuacion de costumbres son formas de evolución social. Claro esta que la referidas ut supra son las mas negativas y cuasi universales (con pequeñas excepciones).

El hombre, en este trance es ¿Instrumento de Dios o viceversa?.

IN VINO VERITAS!


Un borracho llega a su casa cantando y haciendo barullo, en eso se asoma un vecino y le dice:

- Psss!!, no haga ruido que su mujer se va a despertar!

- No se preocupe!, cuando llego así mi mujer y yo jugamos al EXORCISTA!

- ¿Ah, si?... ¿y cómo es eso?

- Bueno, ella me sermonea y yo vomito!

* El real sentido de la expresion latina que titula este cuento-fabula-chiste, alude a la suerte de "suero de la verdad" que tiene el alcohol en nosotros, quiza bandera de lucha dionisiaca, arenga obnubilante del sentido común, excusa de agape distorcionado... y como el amor-odio, tambien tiene su nemesis: delirium tremens

EN EL VINO ESTA LA VERDAD!

lunes, 6 de octubre de 2008

VITA VELOX

TRAVÍA
Andrea Bocconi

Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada.
"Amplia sonrisa, caderas anchas... una madre excelente para mis hijos", pensó.
La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna.
Él se puso de mal humor: era muy conservador.
¿Por qué respondía a su saludo? Ni siquiera lo conocía.
Dudó. Ella bajó.
Se sintió divorciado: "¿Y los niños, con quién van a quedarse?".

* ¿Tan rápido todo sucede, que la sensación de velocidad extrema nos esta embargando en una sensación de náusea que nubla la razón y el sentido común mas básico?
¿Qué nos esta pasando?. Los procesos industriales se simplifican justificadamente dada la inmediatez y alta demanda de productos; pero ¿es dable que también ello ocurra con los sentimientos?; ¿se les pondrán valor en un futuro cercano?... ¿el vínculo fisico y tangible dejara de ser un necesidad, para transformarse en una opción, siendo sustituible como un bien?

Datos de interes:
Velocidad de Rotacion: Ecuador (máxima): 1.666 km/hora.
Velocidad de Traslación: 29,5 km/segundo.

jueves, 2 de octubre de 2008

De Fantasmas y acerca de sus travesuras y sorpresas no tan inesperadas


PATERNIDAD RESPONSABLE
Carlos Alfaro

Era tu padre. Estaba igual, más joven incluso que antes de su muerte, y te miraba sonriente, parado al otro lado de la calle, con ese gesto que solía poner cuando eras niño y te iba a recoger a la salida del colegio cada tarde. Lógicamente, te quedaste perplejo, incapaz de entender qué sucedía, y no reparaste ni en que el disco se ponía rojo de repente ni en que derrapaba en la curva un autobús y se iba contra ti incontrolado. Fue tremendo. Ya en el suelo, inmóvil y medio atragantado de sangre, volviste de nuevo tus ojos hacia él y comprendiste. Era, siempre lo había sido, un buen padre, y te alegró ver que había venido una vez más a recogerte.

* Aparición Familiar, consecuencia del amor, y que trasunta en una Muerte Ideal.

UN CREYENTE
George Loring Frost


Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
-Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?
-Yo sí -dijo el primero, y desapareció.

FINAL PARA UN CUENTO FANTASTICO
I.A. Ireland


-¡Que extraño! -dijo la muchacha avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!
-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta y desapareció.


* Apariciones Infartantes, consecuencia de la nostalgia por la mortalidad, falsa creencia de vida o negación. Forma de Muerte Vieja.

LOS FANTASMAS Y YO
René Avilés Fabila


Siempre estuve acosado por el temor a los fantasmas, hasta que distraídamente pasé de una habitación a otra sin utilizar los medios comunes.

CUENTOS DE ESPANTOS
José Emilio Pacheco

Violó la cripta a medianoche. Halló su propio cadáver en el sarcófago.

LA CASA ENCANTADA
Anónimo


Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya cima estaba coronada por una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín. Incapaz de ocultar su placer, llamó a la puerta de la casa, que finalmente fue abierta por un hombre muy, muy anciano, con una larga barba blanca. En el momento en que ella empezaba a hablarle, despertó. Todos los detalles de este sueño permanecieron tan grabados en su memoria, que por espacio de varios días no pudo pensar en otra cosa. Después volvió a tener el mismo sueño en tres noches sucesivas. Y siempre despertaba en el instante en que iba a comenzar su conversación con el anciano.
Pocas semanas más tarde la joven se dirigía en automóvil a una fiesta de fin de semana. De pronto, tironeó la manga del conductor y le pidió que detuviera el auto. Allí, a la derecha del camino pavimentado, estaba el sendero campesino de su sueño.
-Espéreme un momento -suplicó, y echó a andar por el sendero, con el corazón latiéndole alocadamente.
Ya no se sintió sorprendida cuando el caminito subió enroscándose hasta la cima de la boscosa colina y la dejó ante la casa cuyos menores detalles recordaba ahora con tanta precisión. El mismo anciano del sueño respondía a su impaciente llamado.
-Dígame -dijo ella-, ¿se vende esta casa?
-Sí -respondió el hombre-, pero no le aconsejo que la compre. ¡Un fantasma, hija mía, frecuenta esta casa!
-Un fantasma -repitió la muchacha-. Santo Dios, ¿y quién es?
-Usted -dijo el anciano, y cerró suavemente la puerta.

* Auto Apariciones, consecuencia del deseo inconsciente de concluir con el auto-engaño, querer subliminal que emana de la esencia. Muerte Evadida.

DIVINA COMEDIA "INFIERNO" Canto I <44-87>/ Ilustraciones Originales



CANTO I

<44-87>






mas no tal que terror no produjese 44
la imagen de un león que luego vi. 45

El león representa la soberbia.

Me pareció que contra mí venía, 46
con la cabeza erguida y hambre fiera, 47
y hasta temerle parecía el aire. 48

Y una loba que todo el apetito 49
parecía cargar en su flaqueza, 50
que ha hecho vivir a muchos en desgracia.51
La loba alegoriza la codicia en la mayor amplitud de su significado.
Tantos pesares ésta me produjo, 52
con el pavor que verla me causaba 53
que perdí la esperanza de la cumbre. 54

Y como aquel que alegre se hace rico 55
y llega luego un tiempo en que se arruina, 56
y en todo pensamiento sufre y llora: 57
tal la bestia me hacía sin dar tregua, 58
pues, viniendo hacia mí muy lentamente, 59

me empujaba hacia allí donde el sol calla. 60

Es la idea del pasado oscuro que nublaba su mente, que después de un arduo trabajo y “media vida” dejó atrás, al que las bestias pretenden hacerlo retornar. Con su ejemplo del rico-arruinado Dante exterioriza su estado de ánimo pesimista, que a su vez lo seduce para regresar al bosque oscuro.

Mientras que yo bajaba por la cuesta, 61
se me mostró delante de los ojos 62
alguien que, en su silencio, creí mudo. 63

Cuando vi a aquel en ese gran desierto 64
«Apiádate de mi ‑yo le grité‑, 65
seas quien seas, sombra a hombre vivo.» 66
Me dijo: «Hombre no soy, mas hombre fui, 67

y a mis padres dio cuna Lombardía 68
pues Mantua fue la patria de los dos. 69
Nací sub julio César, aunque tarde, 70


Virgilio nació en el 70 a.C. y murió en el 19 a.C. Nació, por tanto, en tiempos de Julio César (100‑44 a.C.), pero no fue del todo contemporáneo.

y viví en Roma bajo el buen Augusto: 71
tiempos de falsos dioses mentirosos. 72
Poeta fui, y canté a aquel justo 73


hijo de Anquises que vino de Troya, 74
cuando Ilión la soberbia fue abrasada.75

Virgilio fue conocido en la Edad Media sobre todo como autor de la Eneida, poema en que a través de la historia de Eneas se glorificaba a la ciudad de Roma y al emperador Augusto, por cuyo encargo la escribió. Como sabemos, Eneas fue un príncipe troyano que huyó de de Troya ("Ilión") destruida llevando a sus dioses tutelares y tras de un largo viaje por el Mediterráneo (en cuyo relato Virgilio imita la Odisea), llegó a la península Itálica, donde tras largas guerras con los habitantes de la misma, descritos según el modelo de la Ilíada, desposó con Lavinia (Infierno, III), dando así origen a la estirpe fundadora de Roma. La Eneida es una exaltación de la idea imperial, que con tanta fuerza abrazó el Dante de sus años últimos.

¿Por qué retornas a tan grande pena, 76
y no subes al monte deleitoso 77
que es principio y razón de toda dicha?» 78

« ¿Eres Virgilio, pues, y aquella fuente 79
de quien mana tal río de elocuencia? 80
‑respondí yo con frente avergonzada‑.81
Oh luz y honor de todos los poetas, 82
válgame el gran amor y el gran trabajo 83
que me han hecho estudiar tu gran volumen.84
Eres tú mi modelo y mi maestro; 85
el único eres tú de quien tomé 86
el bello estilo que me ha dado honra. 87

miércoles, 1 de octubre de 2008

Selección de Breves y "Raros" Cuentos Europeos / Anónimos


VIVIR PARA SIEMPRE

Una dama comía y bebía alegremente y tenía cuanto puede anhelar el corazón, y deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo fue bien, pero después empezó a encogerse y a arrugarse, hasta que no pudo andar, ni estar de pie, ni comer, ni beber. Pero tampoco podía morir. Al principio la alimentaban como si fuera una niñita, pero llegó a ser tan diminuta que la metieron en una botella de vidrio y la colgaron en una iglesia. Todavía está allí, en la iglesia de Santa María. Es del tamaño de una rata y una vez al año se mueve.

PANCHO

Amo a Pancho a pesar de que me lleva cuarenta años, es totalmente mudo y no tiene dientes. No me importa que sea completamente calvo, excepto entre los dedos de los pies, que camine jorobado y a veces se caiga en la calle. Cuando él cree necesario emitir un corto y agudo sonido silbante, morder el sofá o dormir en el jardín, acepto todo eso como algo bastante normal. Porque lo amo.
Amo a Pancho porque es el único hombre a quien no le importa que yo tenga tres piernas.


LECCION DADA A UN JOROBADO

Cuenta una historia que un jorobado, escuchando a un predicador, se le hacía difícil creerle sobre la perfección de la obra de Dios. Un día lo esperó a la salida de la iglesia y le dijo:
-Usted pretende que Dios lo hace todo bien, pero ¡mire cómo me hizo a mí!
El predicador lo examinó un instante y le contestó:
-Pero, amigo mío, ¿de qué se queja? ¡Está muy bien hecho para ser jorobado!

* Esta selección, que aparenta haber sido al azar, posee un hilillo vinculante, relativo a un "defecto" propio de las personas: la exageración... en el 1º tenemos la exageración vital; en el 2º, la exageración amorosa; y en el 3º, exageración mentirosa...
Puede el ser humano desear vivir tanto, amar tanto o mentir tanto?

martes, 30 de septiembre de 2008

DIVINA COMEDIA "INFIERNO" Canto I <1-43> / Dante Alighieri / Ilustraciones Originales





CANTO I


<1-43>




A mitad del camino de la vida, 1
en una selva oscura me encontraba 2
porque mi ruta había extraviado. 3

-Dante habia cumplido entre los 35 años a 40 años, considerada como la "mitad de la vida" aquel entonces (1.300 aproximadamente).
-La selva oscura es la vida viciosa, el pecado; pero también la confusión de su pensamiento; e incluso la turbulencia política.
-Dante, como muchos florentinos de aquellos días, estuvo involucrado en el conflicto de los guelfos y gibelinos. Después de derrotar a los Gibelinos, los Güelfos se dividieron en dos facciones: Güelfos Blancos, el partido de Dante, y los Guelfos Negros.
-La situación política en Florencia no era fácil, porque el Papa Bonifacio VIII planificaba una ocupación militar de la misma, y esto dificultó su labor como funcionario político.
-Pero el gobierno de la ciudad ya había reaccionado negativamente a la llegada de los embajadores del Papa, buscando así la independencia de las influencias papales.
Para resolver el problema, Dante fue designado como embajador y jefe de una delegación para proponer un tratado de paz, pero al llegar a Roma fue retenido por Bonifacio VIII que pretendía tomar Florencia, para que, de acuerdo con los güelfos negros, la ciudad se anexara a los Estados Pontificios. El jefe de los güelfos negros desató una persecusión en contra de los güelfos blancos, después de que el pontífice tomó la ciudad por la fuerza en 1301.


¡Cuán dura cosa es decir cuál era 4
esta salvaje selva, áspera y fuerte 5
que me vuelve el temor al pensamiento! 6


Es tan amarga casi cual la muerte; 7
mas por tratar del bien que allí encontré, 8
de otras cosas diré que me ocurrieron.
9

Yo no sé repetir cómo entré en ella 10
pues tan dormido me hallaba en el punto 11
que abandoné la senda verdadera. 12

-Dante entró, sin saber como, en esta selva de confusión y muerte por abandono de la rectitud, en estado de somnolencia, quizá referenciando nuevamente el momento histórico que vivía.

Mas cuando hube llegado al pie de un monte, 13
allí donde aquel valle terminaba 14
que el corazón habíame aterrado, 15

-El monte representa la vida virtuosa que tanto esfuerzo requiere para ser alcanzada por el poeta.

hacia lo alto miré, y vi que su cima 16
ya vestían los rayos del planeta 17
que lleva recto por cualquier camino. 18


-Se refiere al sol, inspiración de la buena senda.

Entonces se calmó aquel miedo un poco, 19
que en el lago del alma había entrado 20
la noche que pasé con tanta angustia. 21

-Dante logra escapar de la muerte del alma, y espantado contempla lo que fue. La luz de la mañana después de las tinieblas le devuelven algo de paz.

Y como quien con aliento anhelante, 22
ya salido del piélago a la orilla, 23
se vuelve y mira al agua peligrosa, 24
tal mi ánimo, huyendo todavía, 25
se volvió por mirar de nuevo el sitio 26
que a los que viven traspasar no deja. 27
Repuesto un poco el cuerpo fatigado, 28
seguí el camino por la yerma loma, 29
siempre afirmando el pie de más abajo. 30

Y vi, casi al principio de la cuesta, 31
una onza ligera y muy veloz, 32
que de una piel con pintas se cubría; 33
y de delante no se me apartaba, 34
mas de tal modo me cortaba el paso, 35
que muchas veces quise dar la vuelta. 36

-La onza, o leopardo, es una alegoría de la lujuria, deseo y placer.

Entonces comenzaba un nuevo día 37

el sol se alzaba al par que las estrellas 38
que junto a él el gran amor divino 39

sus bellezas movió por vez primera; 40
así es que no auguraba nada malo 41

de aquella fiera de la piel manchada 42
la hora del día y la dulce estación;
43

-La Primavera reinante le recuerda la Creación del Mundo, como si el Génesis se recreara ante sus ojos esa mañana.

El Diablo y el Relojero / Daniel Defoe (autor de "Robinson Crusoe")

Vivía en la parroquia de San Bennet Funk, cerca del Mercado Real, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido, tomó huéspedes en su casa. Es decir, dejó libres algunas de sus habitaciones para aliviar su renta. Entre otros, cedió su buhardilla a un artesano que hacía engranajes para relojes y que trabajaba para aquellos comerciantes que vendían dichos instrumentos, según es costumbre en esta actividad.Sucedió que un hombre y una mujer fueron a hablar con este fabricante de engranajes por algún asunto relacionado con su trabajo.
Y cuando estaban cerca de los últimos escalones, por la puerta completamente abierta del altillo donde trabajaba, vieron que el hombre (relojero o artesano de engranajes) se había colgado de una viga que sobresalía más baja que el techo o cielorraso. Atónita por lo que veía, la mujer se detuvo y gritó al hombre, que estaba detrás de ella en la escalera, que corriera arriba y bajara al pobre desdichado.En ese mismo momento, desde otra parte de la habitación, que no podía verse desde las escaleras, corrió velozmente otro hombre que llevaba un escabel en sus manos. Éste, con cara de estar en un grandísimo apuro, lo colocó debajo del desventurado que estaba colgado y, subiéndose rápidamente, sacó un cuchillo del bolsillo y sosteniendo el cuerpo del ahorcado con una mano, hizo señas con la cabeza a la mujer y al hombre que venía detrás, como queriendo detenerlos para que no entraran; al mismo tiempo mostraba el cuchillo en la otra, como si estuviera por cortar la soga para soltarlo.Ante esto la mujer se detuvo un momento, pero el hombre que estaba parado en el banquillo continuaba con la mano y el cuchillo tocando el nudo, pero no lo cortaba. Por esta razón la mujer gritó de nuevo a su acompañante y le dijo:-¡Sube y ayuda al hombre!Suponía que algo impedía su acción.Pero el que estaba subido al banquillo nuevamente les hizo señas de que se quedaran quietos y no entraran, como diciendo: «Lo haré inmediatamente».Entonces dio dos golpes con el cuchillo, como si cortara la cuerda, y después se detuvo nuevamente. El desconocido seguía colgado y muriéndose en consecuencia. Ante la repetición del hecho, la mujer de la escalera le gritó:-¿Que pasa? ¿Por qué no bajas al pobre hombre?Y el acompañante que la seguía, habiéndosele acabado la paciencia, la empujó y le dijo:-Déjame pasar. Te aseguro que yo lo haré -y con estas palabras llegó arriba y a la habitación donde estaban los extraños.
Pero cuando llegó allí ¡cielos! el pobre relojero estaba colgado, pero no el hombre con el cuchillo, ni el banquito, ni ninguna otra cosa o ser que pudiera ser vista a oída. Todo había sido un engaño, urdido por criaturas espectrales enviadas sin duda para dejar que el pobre desventurado se ahorcara y expirara.El visitante estaba tan aterrorizado y sorprendido que, a pesar de todo el coraje que antes había demostrado, cayó redondo en el suelo como muerto. Y la mujer, al fin, para bajar al hombre, tuvo que cortar la soga con unas tijeras, lo cual le dio gran trabajo.Como no me cabe duda de la verdad de esta historia que me fue contada por personas de cuya honestidad me fío, creo que no me dará trabajo convencerlos de quién debía de ser el hombre del banquito: fue el Diablo, que se situó allí con el objeto de terminar el asesinato del hombre a quien, según su costumbre, había tentado antes y convencido para que fuera su propio verdugo. Además, este crimen corresponde tan bien con la naturaleza del Demonio y sus ocupaciones, que yo no lo puedo cuestionar. Ni puedo creer que estemos equivocados al cargar al Diablo con tal acción.

Nota: No puedo tener certeza sobre el final de la historia; es decir, si bajaron al relojero lo suficientemente rápido como para recobrarse o si el Diablo ejecutó sus propósitos y mantuvo aparte al hombre y a la mujer hasta que fue demasiado tarde. Pero sea lo que fuera, es seguro que él se esforzó demoníacamente y permaneció hasta que fue obligado a marcharse.

Un rajá que se aburre / Alphonse Allais


¡El rajá se aburre!
¡Ah, sí, se aburre el rajá!
¡Se aburre como quizá nunca se aburrió en su vida!
(¡Y Buda sabe si el pobre rajá se aburrió!)
En el patio norte del palacio, la escolta aguarda. Y también aguardan los elefantes del rajá. Porque hoy el rajá debía cazar al jaguar.
Ante yo no sé qué suave gesto del rajá, el intendente comprende: ¡que entre la escolta!; ¡que entren los elefantes!
Muy perezosamente, entra la escolta, llena de contento.


Los elefantes murmuran roncamente, que es la manera, entre los elefantes, de expresar el descontento.
Porque, al contrario del elefante de África, que gusta solamente de la caza de mariposas, el elefante de Asia sólo se apasiona con la caza del jaguar.


Entonces, ¡que vengan las bailarinas!
¡Aquí están las bailarinas! Las bailarinas no impiden que el rajá se aburra.
¡Afuera, afuera las bailarinas! Y las bailarinas se van.
¡Un momento, un momento! Hay entre las bailarinas una nueva pequeña que el rajá no conoce.
-Quédate aquí, pequeña bailarina. ¡Y baila! ¡He aquí que baila, la pequeña bailarina!
¡Oh, su danza!
¡El encanto de su paso, de su actitud, de sus ademanes graves!
¡Oh, los arabescos que sus diminutos pies escriben sobre el ónix de las baldosas! ¡Oh, la gracia casi religiosa de sus manos menudas y lentas! ¡Oh, todo!



Y he aquí que al ritmo de la música ella comienza a desvestirse.
Una a una, cada pieza de su vestido, ágilmente desprendida, vuela a su alrededor.
¡El rajá se enciende!
Y cada vez que una pieza del vestido cae, el rajá, impaciente, ronco, dice:
-¡Más!
Ahora, hela aquí toda desnuda.
Su pequeño cuerpo, joven y fresco, es un encantamiento.
No se sabría decir si es de bronce infinitamente claro o de marfil un poco rosado. ¿Ambas cosas, quizá?
El rajá está parado, y ruge, como loco:
-¡Más!
La pobre pequeña bailarina vacila. ¿Ha olvidado sobre ella una insignificante brizna de tejido? Pero no, está bien desnuda.
El rajá arroja a sus servidores una malvada mirada oscura y ruge nuevamente:
-¡Más!
Ellos lo entendieron.


Los largos cuchillos salen de las vainas. Los servidores levantan,
no sin destreza, la piel de la linda pequeña bailarina.
La niña soporta con coraje superior a su edad esta ridícula operación, y pronto aparece ante el rajá como una pieza anatómica escarlata, jadeante y humeante.

Todo el mundo se retira por discreción.

¡Y el rajá no se aburre más!

Los Superjuguetes Duran Todo el Verano (1969) / Brian W. Aldiss / Cuento en el que se inspiró la pelicula "A.I." (Inteligencia Artificial).


En el jardín de la señora Swinton siempre era verano. Los deliciosos almendros se alzaban en él con un follaje perenne. Mónica Swinton cortó una rosa de color de azafrán y se la mostró a David.

- ¿No es preciosa? - comentó

David alzó los ojos hacia su madre y sonrió sin responder. Tomando la flor, corrió con ella por el césped y desapareció detrás de la perrera, donde permanecía almacenada la segadora robot, dispuesta para cortar, barrer o cuidar el césped en el momento que fuera necesario. La señora Swinton permaneció inmóvil en su impecable sendero de gravilla de plástico.

La mujer había intentado amar al pequeño.

Cuando se decidió a seguir a David, le encontró en el patio haciendo flotar la rosa en su pequeña alberca poco profunda. El pequeño, absorto con su flor, se había metido en el agua sin quitarse las sandalias.

-David, querido, ¿por qué has de ser siempre tan travieso? Entra en casa enseguida y cámbiate los zapatos y los calcetines.

El niño entró en la casa sin protestar, meneando su cabecita de cabello oscuro a la altura de las caderas de su madre. A sus tres añitos, no mostraba el menor temor a la secadora ultrasónica de la cocina. Sin embargo, antes de que su madre pudiera encontrr unas zapatillas de repuesto, David se escabulló de la cocina y desapareció en el silencio de la casa.

Probablemente, se dijo la madre, habría ido a buscar a Teddy.

Monica Swinton, una mujer de veintinueve años, silueta esbelta y ojos suavemente radiantes, pasó a la sala de estar y tomó asiento cruzando las piernas con elegancia.

Al principio, permaneció sentada y pensativa; muy pronto, sólo estaba sentada. El tiempo transcurrió en torno de ella con la maníaca lentitud que reserva a los niños, los locos y las esposas cuyos maridos están lejos de casa mejorando el mundo. Casi por reflejo, extendió la mano y cambió la longitud de onda de las ventanas. El jardín se desvaneció y, en su lugar, apareció junto a su mano izquierda el centro de la ciudad, lleno de una multitud abigarrada, vehículos de transporte y edificios (aunque mantuvo bajo el sonido). La mujer permaneció sola. Un mundo superpoblado es el lugar ideal para estar a solas.

Los directivos de Synthank estaban dando cuenta de un opíparo almuerzo para celebrar el lanzamiento de su nuevo producto. Algunos de ellos lucían las máscaras faciales de plástico que tan de moda estaban. Todos los hombres estaban espléndidamente delgados a pesar de la gran cantidad de comida y bebida que consumían. Sus esposas también mantenían una espléndida esbeltez pese a la abundancia de comida y bebida. Una generación anterior y menos sofisticada habría considerado a todos los presentes como "gente guapa", salvo por sus ojos.

Henry Swinton, director administrativo de Synthank, se disponía a pronunciar unas palabras.

- Lamento que su esposa no esté aquí para escucharle -- comentó su vecino de asiento.

- Mónica prefiere quedarse en casa pensando en cosas bellas -- respondió Swinton, manteniendo la sonrisa.

- Parece lógico que una mujer tan bella tenga pensamientos igualmente bellos - añadió el vecino.

Aparta tu mente de mi esposa, cerdo, pensó Swinton sin dejar de sonreir. Después, se puso de pie entre aplausos para pronunciar su pequeño discurso. Tras un par de chistes como introducción, pasó a decir: - La fecha de hoy marca un verdadero hito en la historia de nuestra empresa. Hace casi diez años que lanzamos al mercado mundial nuestras primeras formas de vida sintéticas y todos sabemos el gran éxito que han representado, en especial los dinosaurios en miniatura. Sin embargo, ninguna de ellas posee inteligencia. Parece una paradoja que hoy en dia seamos capaces de crear vida, pero no inteligencia.

Nuestra primera linea de productos, la Tenia Croswell, es la que más se vende y la que posee menos inteligencia de todos. -- Una carcajada unánime acompañó sus palabras --. Aunque tres cuartas partes de los habitantes de nuestro mundo superpoblado pasan hambre, nosotros, gracias al control demográfico, podemos disponer aquí de todo lo necesario y más. Nuestro problema es la obesidad, no la desnutrición. Apuesto a que todos los que estamos sentados en torno a ésta mesa tenemos trabajando para nosotros en el intestino delgado una Croswell, una tenia parásita totalmente inofensiva que permite a su huésped ingerir hasta un cincuenta por ciento más de comida sin que ello afecte a su figura. ¿Me equivoco? - La mayoría de los presentes asintió con la cabeza. Swinton continuó diciendo --: Nuestros dinosaurios en miniatura apenas son más inteligentes que esos gusanos. Hoy, en cambio, vamos a lanzar al mercado una forma de vida sintética dotada de inteligencia: un sirviente humano de tamaño natural.

»Nuestro sirviente no sólo es inteligente, sino que posee un grado de inteligencia limitado. Consideramos que las personas le tendrían miedo a un ser con un cerebro humano, de modo que nuestro sirviente biónico tiene un pequeño ordenador en el cráneo.

»Hasta ahora ha habido en el mercado objetos mecánicos con miniordenadores por cerebro, objetos de plástico sin vida, superjuguetes, pero hoy, por fin, hemos encontrado la manera de unir los circuitos del ordenador con la carne sintética.

David estaba sentado junto al amplio ventanal de su cuarto, pugnando con un lápiz y un papel. Por último, dejó de escribir y se puso a hacer rodar el lápiz por la superficie inclinada de la tapa del pupitre.

- ¡Teddy! -- exclamó de pronto.

Teddy estaba sobre la cama, apoyado en la pared bajo un libro con imágenes en movimiento y un enorme soldado de plástico. El modelo fonológico de la voz de su amo lo activó y Teddy se sentó erguido entre los juguetes.

- Teddy, no se me ocurre qué poner.

El osito saltó de la cama y dió unos pasos rígidos por el cuarto hasta agarrarse a las piernas del pequeño. David lo levantó y lo instaló sobre el pupitre.

- ¿Qué has escrito hasta ahora?

- He puesto... -- El pequeño sostuvo en alto la carta y la repasó con una mirada seria y penetrante --. He escrito, «Querida mamá, espero que te encuentres bien. Te quiero mucho...».

Se produjo un largo silencio hasta que el osito respondió:

- Suena muy bien. Ve abajo y dáselo.

Otro largo silencio.

- No está bien. Mamá no lo entenderá.

En el interior del osito, un pequeño ordenador repasó su programa de posibilidades.

- ¿Por qué no lo vuelves a escribir con lápices de colores?

Al observar que David no respondía, el osito repitió su sugerencia: - ¿Por qué no lo vuelves a escribir con lápices de colores?

David tenía la vista fija en la ventana.

- ¿Sabes que estaba pensando, Teddy? ¿Cómo puede uno distinguir las cosas reales de las que no lo son?

El osito barajó sus alternativas.

- Las cosas reales son buenas.

- Me pregunto si el tiempo es bueno. No me parece que a mamá le guste demasiado el tiempo. El otro día, hace un montón de dias, dijo que el tiempo pasaba por ella. ¿Es real el tiempo, Teddy?

-Los relojes marcan el paso del tiempo, los relojes son reales. Mamá tiene relojes, de modo que deben gustarle. Lleva un reloj en la muñeca junto al dial.

David empezó a dibujar un reactor de gran capacidad en el reverso de la carta.

- Tú y yo somos reales, ¿verdad Teddy?

Los ojos del osito contemplaron al chiquillo sin parpadear.

- Tú y yo somos reales, David. -- El osito estaba especializado en proporcionar consuelo.

Mónica deambuló lentamente por la casa. Faltaba poco para que llegara el correo de la tarde por el aparato. Marcó el número de la oficina de correos en el dial que llevaba en la muñeca, pero no obtuvo respuesta. Tendría que esperar unos minutos más.

Podía ocuparlos pintando un poco, o llamando a sus amigos, o esperando a que Henry volviera a casa, o subiendo al piso de arriba para jugar con David...

Se dirigió al vestíbulo y anduvo hasta el pie de las escaleras.

- ¡David!

No hubo respuesta. La mujer lo llamó tres veces más.

- ¡Teddy! -- exclamó a continuación en un tono de voz más agudo.

- ¡Sí, mamá! -- Tras un instante de pausa, la cabecita de pelo dorado de Teddy asomó a lo alto de la escalera.

- ¿Está David en su cuarto, Teddy?

- Ha salido al jardín, mamá.

- ¡Ven aquí abajo, Teddy!

Mónica observó impasible la pequeña figura peluda mientras descendía los peldaños uno a uno con sus patas cortas y rechonchas. Cuando el osito llegó al pie de la escalera, la mujer lo levantó del suelo y lo condujo a la sala de estar. Teddy permaneció inmóvil en sus brazos, contemplándola. La mujer pudo apreciar la levísima vibración de su motor.

- Quédate aquí, Teddy. Quiero hablar contigo.

Mónica colocó al osito sobre una mesa y Teddy se quedó allí como ella le había dicho, con los brazos extendidos y abiertos en el gesto eterno de un abrazo.

- Teddy, ¿te ha dicho David que me dijeras que ha salido al jardín? - Los circuitos del cerebro del juguete eran demasiado sencillos para saber mantener una mentira.

- Sí, mamá -- respondió finalmente.

- De modo que me has engañado...

- Sí mamá.

- ¡Deja de llamarme mamá! ¿Por qué intenta evitarme David? No tendrá miedo de mí, ¿verdad?

- No. David te quiere mucho.

- ¿Por qué no podemos comunicarnos entonces?

- David está arriba.

La respuesta hizo que Mónica enmudeciera. ¿Por qué perdía el tiempo hablando con aquella máquina? ¿Por qué no subía las escaleras, sencillamente, y estrechaba a David entre sus brazos y hablaba con él como haría cualquier madre cariñosa con su hijo querido? Escuchó el silencio opresivo que reinaba en la casa, un silencio que surgía de cada estancia con un matiz diferente. En el piso de arriba, algo se estaba moviendo muy quedamente; era David, sin duda, intentando esconderse de ella...

Henry Swinton estaba llegando al final de su discurso. Los invitados seguían atentos a sus comentarios; los miembros de la Prensa, que llenaban dos paredes de la sala de banquetes, tomaban nota también de sus palabras y le sacaban fotografías de vez en cuando.

- Nuestro sirviente será, en muchos aspectos, el producto de un ordenador. Sin los ordenadores, no habríamos podido profundizar en el estudio de la complicada bioquímica necesaria para conseguir una carne sintética. El sirviente que hoy presentamos será también una extensión del ordenador, pues contendrá en su cabeza un ordenador microcomputerizado capaz de desenvolverse en casi cualquier situación que pueda encontrar en el hogar. Con algunas reservas, claro está. Este último comentario fue acogido con risas, pues muchos de los presentes estaban al corriente del acalorado debate que se había producido en la sala de sesiones hasta adoptar la decisión final de dejar al sirviente asexuado bajo su impecable uniforme.

- Resulta triste observar que, pese a todos los triunfos de nuestra civilización -- si, y también a pesar de los graves problemas que origina la superpoblación --, millones de personas padecen cada vez más de soledad y aislamiento. Nuestro sirviente será para ellas una bendición; él responderá siempre y no se aburrirá ni con la conversación más soporífera.

»Para el futuro tenemos en proyecto más modelos, masculinos y femeninos - ¡algunos de ellos sin las limitaciones de éste primero, se lo prometo! -, de un diseño más avanzado: verdaderos seres bioelectrónicos que no solo posean sus propios ordenadores, capaces de una programación individual, sino que estén integrados en la Red Mundial de Datos. De éste modo, cualquiera podrá disfrutar en su propia casa del equivalente a un Einstein. Entonces, el aislamiento personal quedará resuelto definitivamente.

Swinton volvió a su asiento entre aplausos entusiastas. Incluso el sirviente sintético, sentado a la mesa con un traje nada ostentoso, aplaudió satisfecho.

Con su carpeta escolar a rastras, David avanzó pegado a la pared exterior de la casa.

Se encaramó al banco ornamental situado bajo la ventana de la sala de estar y se asomó con cautela al interior.

Su madre estaba en medio de la estancia. Sus facciones eran vagas y su inexpresividad asustó al pequeño; que la observó fascinado. Permaneció inmóvil, y ella también. El tiempo debía haberse detenido, como lo había hecho en el jardín.

Por último, la mujer se volvió y salió de la sala. David aguardó unos instantes y dio unos golpecitos en la ventana. Teddy miró a su alrededor, le vió, saltó de la mesa y se acercó a la ventana. Empleando sus zarpas, logró abrir ésta finalmente.

Los dos se miraron.

- No soy bueno, Teddy. ¡Escapémonos!

- David, eres un niño muy bueno. Y tu mamá te quiere mucho.

El niño movió la cabeza lentamente, en gesto de negativa.

- Si me quiere, ¿por qué no puedo hablar con ella?

- No seas tonto, David. Mamá se siente sola. Por eso te tuvo.

- Ella tiene a papá. Yo no tengo a nadie más que a tí y me siento solo.

Teddy le dió un amistoso cachete en el rostro.

- Si tan mal te sientes, será mejor que acudas de nuevo al psiquiatra.

- Ese viejo psiquiatra no me gusta. Me hace sentir como si no fuera real.

David echó a correr por el césped. El osito se subió a la ventana y le siguió tan deprisa como le permitían sus patas cortas y rechonchas.

Mónica Swinton estaba arriba, en el cuarto de juegos. Llamó a su hijo una vez y se quedó allí indecisa. Todo estaba en silencio.

Sobre el pupitre había varios lápices de colores. Siguiendo un súbito impulso, la mujer se acercó al mueble y abrió la tapa. En el interior había decenas de hojas de papel, muchas de ellas llenas con la torpe escritura de David a lápiz, cada letra de un color distinto a la precedente. Ninguno de los mensajes estaba terminado.

«Mi mamá querida, ¿cómo eres realmente, me quieres tanto como...?»

«Querida mamá, os quiero mucho a tí y a papá y el sol está brillando...»

«Querida queridísima mamá, Teddy me está ayudando a escribirte. Os quiero mucho a tí y a Teddy...»

«Querida mamá, yo soy tu único hijo y te quiero tanto que a veces...»

«Mamá querida, tú eres realmente mi mamá y odio a Teddy...»

«Querida mamá, adivina cuánto te quiero...»

«Querida mamá, yo soy tu pequeñin y no Teddy y te quiero pero Teddy...»

«Querida mamá, te escribo ésta carta solo para decirte cuánto, cuantísimo... »

Mónica dejó caer las hojas de papel y rompió a llorar. Las letras, con sus colores alegres e inexactos, se esparcieron por el suelo.

Henry Swinton tomó el expreso de vuelta a casa de muy buen humor y dirigió de vez en cuando la palabra al sirviente sintético que le acompañaba en el viaje. El sirviente le contestó con cortesía y precisión, aunque sus respuestas no siempre venían al caso para una mentalidad humana.

Los Swinton vivían en uno de los bloques de casas mas opulentos de la ciudad, a medio kilómetro sobre el nivel del suelo. Incrustado entre otras viviendas, su piso no tenía ventanas al exterior. Nadie deseaba ver el mundo exterior superpoblado. Henry abrió la puerta colocándose ante el portero automático que le identificaba por su retina y penetró en la casa seguido por el sirviente.

De inmediato, se vio rodeado por la grata ilusión de unos jardines en perpetuo verano.

Resultaba sorprendente como el Holograma Total podía crear aquellos enormes espejismos en un espacio tan reducido. Detrás de sus rosas y glicinas quedaba la casa; el engaño era completo: una mansión georgiana parecía darle la bienvenida.

- ¿Qué te parece? -- preguntó al sirviente.

- A veces, las rosas padecen de puntos negros.

- Estas tienen garantía de estar libres de imperfecciones.

- Siempre es recomendable adquirir productos con garantía, aunque cuesten ligeramente más.

- Gracias por la información -- replicó Henry seriamente. Las formas de vida sintética tenían menos de diez años de existencia y los viejos androides mecánicos, menos de dieciseis; los defectos de sus sistemas todavía estaban siendo pulidos año tras año.

Henry abrió la puerta y llamó a Mónica.

La mujer salió inmediatamente de la sala de estar y le echó los brazos al cuello, besándole ardientemente las mejillas y los labios. A Henry le sorprendió la acogida. Al apartarse un poco para observar su rostro, advirtió que Mónica parecía irradiar luz y belleza. Hacia meses que no la veía tan excitada e, instintivamente, la abrazó con más fuerza.

- ¿Qué ha sucedido, querida?

- ¡Henry, Henry...! Oh, querido, estaba desesperada.... Pero acabo de marcar el número del correo de la tarde y... ¡No te lo creerás! ¡Oh, es tan maravilloso!

- Por el amor de dios, Mónica, ¿qué es eso tan maravilloso?

Henry alcanzó a ver fugazmente el membrete de la copia fotostática, aún húmeda al salir de la impresora, que la mujer tenía en la mano: Ministerio de Población. Notó que su rostro palidecía, embargado de pronto por la emoción y la esperanza.

- ¡Oh, Mónica...! ¡No me digas que ha salido nuestro número!

- ¡Si, amor mio, si! ¡Nos ha tocado la lotería de la paternidad de ésta semana! ¡Ahora podremos concebir un hijo inmediatamente!

Henry soltó un grito de alegría y los dos se pusieron a bailar por la sala. La presión demográfica era tal que la reproducción tenía que quedar estrictamente controlada.

Para tener un hijo era necesario el permiso gubernamental y la pareja llevaba cuatro años esperando aquel momento. Ahora, la pareja expresó su felicidad con unas lagrimas incoherentes.

Por fin, contuvieron su emoción entre jadeos y se quedaron en medio de la estancia riéndose mutuamente de la felicidad que animaba sus rostros. Al bajar del cuarto de David, Monica había pulsado en su dial la orden de que los cristales opacos de las ventanas recobraran la transparencia, de modo que ahora podía contemplar la panorámica del jardín al otro lado. Una luz solar artificial bañaba el césped con un fulgor dorado... y David y Teddy aparecían allí fuera, contemplando a la pareja.

Al ver sus rostros, Henry y su esposa se pusieron serios.

-¿Qué haremos con ellos?--preguntó el hombre.

-Teddy no es problema. Funciona bien.

-¿David presenta algún defecto?

-Su centro de comunicación verbal todavía presenta problemas. Creo que tendrá que volver a la fábrica.

-Muy bien. Veremos que tal está antes de que nazca el niño. Y eso me recuerda que...Tengo una sorpresa para ti;¡una ayuda, justo en el momento en que resultará más necesaria!Ven conmigo al vestíbulo y te enseñaré lo que he traido.

Mientras los dos adultos desaparecían de la sala, el niño y el osito se sentaron bajo los rosales.

-Teddy...supongo que mamá y papá son reales, ¿verdad?

-Haces unas preguntas de lo más ridículas, David. Nadie sabe qué significa de verdad eso de "real". Vamos adentro.

-¡Antes voy a coger otra rosa!

David cortó una flor de color de rosa brillante y la llevó consigo a la casa. La colocaría en la almohada cuando se acostara. Su belleza y suavidad le recordaban a mamá.